viernes, 17 de junio de 2016

Alma, corazón y vida

Perú se fue de la Copa América con la frente en alto e invicto
Eran apenas las 6 pm y ya se podía notar el fervor de la gente en las calles. Un distrito de Miraflores lleno de camisetas rojas y blancas. Exactamente en las calles las pizzas: Cervezas, piqueos, banderas, bombo, aliento, y sobre todo miles de televisores sintonizando el canal 4.
Llegaron las 7 de la noche, la hora del partido, el instante del día que todos los peruanos esperaban. Pitazo inicial del árbitro argentino Patricio Loustau -el cual se fue apabullado por la afición peruana en el partido ante Uruguay en Lima- y todas las almas rojiblancas empezaron a sufrir.
Manos a la cabeza después de cada fallo de un pase, suspiro de alivio luego del remate de James al palo, reclamos porque Perú no atacaba, pero sobre todo el infaltable “Arriba Perú” por los 30 millones de peruanos.
Final del primer tiempo y el marcador no se movía. Por un lado, alivio porque Perú defendía bien, pero por el otro desazón porque nuestro equipo no podía llegar a campo contrario. A pesar de todo, seguían los canticos, los vasos de cervezas inacabables y los restaurantes pintados de rojo y blanco al igual que todo el país en ese momento.
Arrancó la segunda mitad y de nuevo todas las miradas concentradas en un televisor, pero los corazones de todo el territorio nacional estaban presentes en Nueva Jersey. El partido no cambió en demasía, aunque Perú logró salir del asedio rival no llegaba con claridad al arco ´cafetero´.
Instantes finales del partido, -el colegiado añadió 3´- exactamente corría el minuto 92. Manos juntas pegadas a la boca y todo rezando para gritar el gol. Córner para Perú y era la última del encuentro. Centro de Cueva al área, Ramos saltó, le ganó a Sánchez, conectó de cabeza, pero una mano derecha –de Ospina- nos ahogó el grito de gol que teníamos atorado en la garganta. Final de partido y nos íbamos a la tanda de los penales. La hinchada estaba eufórica, confiada en esta selección que dejo el alma en cada jugada. Se escuchaba el clásico “si se puede” más fuerte que nunca.

James parado frente a Gallese, pero también frente a 30 millones de peruano alentado al mejor arquero de la copa. Una señora se paró de su asiento, lágrimas en los ojos y cabeza hacia arriba pidiendo lo que todos queríamos, la clasificación. Remata Rodríguez y gol. No pasó nada para nosotros, seguíamos cantando, llorando, saltando y abrazados. Llegó el primer valiente peruano, Ruidiaz. Tomó distancia, remató fuerte y gol. Sonrisas tímidas porque el sufrimiento seguía. Segundo penal para Colombia, remató Moreno y nuevamente gol. Silencio total en el lugar, tan solo un solitario grito de “vamos Gallese cara…”. Turno de Tapia, llegó y se paró frente al guardameta Ospina. Mirada fija al balón, corrió, pateó y gol. Suspiro total de todos los presentes en el lugar y aplausos ensordeceros. Tercer penal para el rival, Cuadrado tomó carrera, remató y gol. Gallese a un lado y el balón al otro. La gente se impacientaba, pero no dejaba de alentar con el típico Perú, Perú, Perú. Ahora le tocaba el turno a nuestra selección, para ser más precisos era Trauco el siguiente valiente en pararse frente a los doce pasos. Va Trauco, pecho inflado, corre, remata y… atajó Ospina con pie derecho. Cientos de cabezas agachadas mirando el piso y con lágrimas en los ojos, pero no todo estaba acabado porque todavía había posibilidades, y eso lo sabían algunos de los presentes. Cuarto penal para la selección que se encuentra en top 5 mundial. Pérez con toda la tranquilidad del mundo remató con parte interna del pie derecho, suave al medio y gol para Colombia. Las opciones para nosotros eran cada vez menos, el siguiente peruano tenía que convertir, sino nos despedíamos del sueño. Llegó Cueva con muchos nervios, se le notaba con el primer plano que se veía en la televisión. Va Christian, remata y lamentablemente el balón se fue por encima del arco y el sueño se acabó. Si, se acabó, pero empezó una nueva etapa para todos nosotros. Solo nos queda agradecerles a esos guerreros que dejaron hasta el último aliento dentro del campo para callarnos la boca a todos, para decirnos que tenemos equipo, para decirnos que, si se puede, que tenemos que estar todos juntos para lograr el sueño. Gracias muchachos, gracias Cueva por esas lágrimas que fueron el reflejo de los 30 millones de peruanos, pero de alegría por saber que están ustedes para defender esa camiseta como se merece, con huevos y fútbol. Gracias Trauco, porque no le tuviste miedo a “estrellas” que pasaron por tu sector y que supiste pararlos y defender esa piel que llevabas puesta. Gracias a todos porque nos sentimos identificados con esa selección que mete, juega y deja todo en el campo.

Sin más que decir, queda un largo camino por recorrer y no sé si merecimos o no pasar a la siguiente ronda. Pero de lo que estoy seguro, es que estoy tranquilo por el equipo que tenemos. 

¡Simplemente, ARRIBA PERÚ CARAJO!!!

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