sábado, 25 de junio de 2016

Una Copa más

Chile busca su segunda Copa América de manera consecutiva en una segunda final enfrentando, igual que el año pasado, a Argentina. 

Hector Arévalo. 

El fútbol es un deporte que despierta multitudes, no solo en un país en concreto sino a nivel mundial. Esta disciplina suele jugar con nuestras emociones bajo cualquier contexto. Nos genera alegrías, tristezas, nos hace llegar a la cima y a lo más hondo, sabe hacernos sentir victoriosos y a la vez mediocres. En fin, es lo bello de este deporte.

Chile, no es la excepción. Un país ubicado en Sudamérica, el cual es resistido por muchos (sean por problemas políticos, limítrofes, etc) y amado por otros tantos. Y justamente lo que hace que uno se enamore como un adolescente del país sureño es su fútbol, los jugadores que tiene y el estilo que intenta definir y mantener, es decir, una serie de atribuciones futbolísticas que hacen que olvidemos a los "muchos" que resisten a esta nación.

Y es verdad, la estrella solitaria está (si no es la mejor) ante una de sus mejores generaciones de futbolistas que conforman una selección nacional. Y esto no es suerte, es trabajo, años de trabajo. Chile mantiene el mismo equipo y estilo de juego desde la Eliminatoria pasada, hablamos del 2010, en donde ha ido escalando posiciones y se ubica entre los mejores equipos del mundo.
Han pasado técnicos como Bielsa, Borghi, Sampaoli y ahora Pizzi, y todos intentan seguir la misma línea futbolística. Sin duda, quien mejor ha plasmado esta idea consecuente ha sido Jorge Sampaoli pues clasificó al Mundial de Brasil 2014 y conquistó la Copa América de Chile 2015.
Chile tiene juego y lo ha traducido en resultados.

Esta selección ha ido de menos a más a lo largo del tiempo y en esta edición de la Copa Centenario lo vuelve a acreditar. Tuvo un debut discreto ante su rival de turno este domingo, Argentina, y de la misma manera ante Bolivia. Luego de ello, Chile despertó y no ha dejado de ascender, ha ganado sus últimos tres partidos de forma clara incluyendo un 7-0 histórico ante México por los cuartos de final. Los mapochos nos están regalando el fútbol que deseábamos ver en tierras Estadounidenses.

Al momento de jugar, Chile ofrece interesantes alternativas. Cuando le cede la posesión al rival, se agrupa bien atrás y es vertical al momento de atacar. También saber tomar la iniciativa del juego. Puede centralizar su juego con sus volantes o puede llevarlo hacia las bandas con sus volantes y laterales. Siempre, de la defensa al ataque llevan peligro con sus transiciones rápidas y eficaces.
Para realizar este juego, cuentan con jugadores de calidad los cuales ayudan a variar el sistema antes y durante un encuentro. Cabe recalcar que esta plantilla se conocen de años y a uno le genera la sensación que hasta de memoria juegan.

Así, esta escuadra busca hacer historia intentando obtener su segunda Copa América y consecutiva a la vez de la cual esta a tan solo 90 minutos, sin contar tiempo extra o penales. Al frente tiene a un rival histórico y que juega su tercera final de manera seguida y en la cuál se vuelven a enfrentar tras la pasada final de la Copa América. Lindo encuentro, lindo contexto y precisos antecedentes para que Chile pueda seguir estando en la órbita del fútbol mundial. Tienen con qué y de sobra.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario